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domingo, 22 de enero de 2012

Joel va a visitar a su mamá

Joel es un niño de unos once años(digo unos once porque muchos de los niños de Kinshasa que han estado viviendo en la calle no saben el día ni año en que nacieron; fijaros algo tan importante como esta referencia del nacimiento aquí no lo es tanto..) Es tan tan especial... Físicamente está muy flaquito pero le sale un poquillo de tripilla que le hace aún más gracioso. Tiene unos ojos que cuando te miran te deshacen, pero el secreto de Joel es su sonrisa. Su sonrisa acoge a todos los corazones y te invita a olvidarte de cualquier cosa mala que te haya ocurido(cosa"mala", si es que según lo escribo me río de lo absurdo de esa palabra aquí). Joel es uno de esos niños que han nacido con auténtica bondad; que lo sigue dando todo a pesar de la dureza de su vida y que no tiene ni un rinconcito para el rencor. Nos "arrea" cada abrazo todos los días que nos alimenta. Las matemáticas no son lo suyo pero hace unos dibujos impresionantes, que le salen de dentro; allí se ganaría la vida pintando, estoy segura. Cuando hemos preparado algo especial en la cocina parece que nos huele, porque ahí aparece con su delgado cuerpecillo y su sonsisa; se planta un trapo en la tripilla y ¡ale!, a remover la masa o a freír o a lo que haga falta
Cuando le hemos dado algún caramelito o chocolate(nos tenemos que contener, porque estaríamos siempre dándole cositas, pero ¿y a los demás?) siempre siempre guarda la mitad para otro niño que no es su amigo("sólo lo hace porque el otro chiquito tiene un caracter difícil y no se relaciona mucho con los otros"), ¿no es para comérselo?
Bueno, pues hoy está de camino para ver a su mamá. Vive aquí en Kinshasa y están estudiando la posibilidad de "reunificarlo"; esto es, de integrarlo en la familia. Ha vivido sin su mamá mucho tiempo: ¿os imagináis lo difícil para Joel? Está todo nervioso y le lleva un par de camioncitos de juguete a su hermanito y un jaboncito y alguna cosilla más para su mamá...
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Joel, que te vaya muy bien hoy y vuelvas con la misma sonrisa de siempre; que la vida te devuelva lo que cada día regalas a tantísima gente, que sigas enseñándonos a tantos que se puede vivir sin rencor, aún a pesar de que te hayan hecho tanto tanto daño y que sigas disfrutando tanto de la vida como cuando bailas tú solito, todo concentradito
Te queremos, Joel. Eres un sol

5 comentarios:

  1. ANGELITA DE VILLENA22 de enero de 2012, 12:20

    Para LUCIA. Al fin creo que he encontrado la forma de comunicarme contigo. he leido tranquilamente vuestros escritos y verdaderamente son como para llenarse de AIRE Y RESPIRAR. transmiten vida, serenidad y satisfacción.
    GRACIAS por recordarnos en este mundo lleno de cosas y ruidos, lo verdaderamente imprescindible y necesario para vivir.
    un besete muy grandote.

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    1. Hola Angelita, guapa!
      Qué alegría que sigas nuestras aventurillas!
      Parece que fue ayer cuando me fui de Alicante, pero sigo recordando esa luz del paisaje... y de su gente. Me alegra mucho que podamos acercaros un poquito este mundo tan particular, tan difícil pero tan luminoso al tiempo
      Un abrazo de las tres

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  2. Gracias por ir compartiendo con nosotros todas vuestras experiencias del dia a dia alli, nada nada que ver con el de aqui.Sólo con leerlo ya nos llega parte de esa sonrisa que, se nos pega en la cara y nos hace sentirnos con mas ganas de trabajar.Seguro que a pesar de los pesares, hay muchas mas sonrisas, como la de Joel,alli que aqui.Asi que no lo olvideis y seguid haciendonos partícipes.Nos encanta!!!! un abrazo a todos.

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    1. Hola Marisol!
      Nos gustaría compartir más cosas con vosotros pero a veces nos es imposible, perdonad. Nos alegra mucho que seamos capaces de transmitiros un poquito la alegría de estos niños. Vosotros, con lo que nos decis nos ayudais mucho a seguir en esos días que son un poco más durillos.
      Besitos de las tres!!

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  3. Juan Bautista Aguado3 de febrero de 2012, 8:38

    Qué historias tan bonitas que nos contáis!
    En cierta forma, nos hacéis sentir mal con nuestras 'preocupaciones', 'estreses' y demás pampiroladas. Por una nadería nos enfadamos y por una tontería nos amargamos.
    Siempre me ha parecido un misterio que los niños pobres sonrían más ampliamente y más a menudo que nuestros niños ricos. ¿Pero no debería ser al revés, en nuestra lógica de poseer es felicidad? Pues no. Gracias por recordarnos la sonrisa de Joel. Y sobre todo, enhorabuena porque sabéis nutriros de su sonrisa. Que estos niños os sigan bendiciendo cada día.

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